Antitaurinos
El sábado pasado en Ciudad Real algunos conseguimos mover un poco el culo fuera del sofá y salir a la calle a defender el cambio radical en la tradución taurina española.
Es tortura, ni arte ni cultura.
Es una patología social muy española. Herencia de las espectaculares luchas de gladiadores en la antigua Roma, los defensores de esta sangrienta fiesta defienden, entre otras cosas, que el toro de lidia muere “con honor”, que ha vivido libre y feliz hasta el día de su muerte en el ruedo.
¿Es preferible eso a vivir encerrado, atado y ser cebado para morir en un matadero anónimo?
Hombre, pregúntate qué preferirías si pudieras elegir. Posiblemente un término medio fuera lo más aconsejable. Yo firmaba ahora mismo por una vida con una relativa libertad y una muerte rápida e indolora.
No hay argumentos para defender el maltrato a un animal. Es una tortura estudiada, cruel y metódica, todo lo pintoresca que se quiera, pero una salvajada para un pobre animal sin escapatoria. Los hay que afirman incluso que no sufre por… vamos, yo les sometería a un tratamiento similar y que nos cuenten si se sufre o no.
El toro de lidia tendrá que agradecer al ser humano el que no le hayan extinguido como a otras muchas especies.
Y, por último, sí, también hay que defender los derechos de otras especies de animales maltratados o masacrados por el prepotente ser humano.
