Archive for June, 2008

krocha

Son jóvenes, vienen de Viena y se hinchan a rayos UVA

www.spiegel.de/video/video-31912.html

Para la próstata

Franz Werfel

An den Leser

Mein einziger Wunsch ist, Dir, o Mensch, verwandt zu sein!
Bist Du Neger, Akrobat, oder ruhst Du noch in tiefer Mutterhut,
Klingt Dein Mädchenlied über den Hof, lenkst Du Dein Floß im
Abendschein,
Bist Du Soldat oder Aviatiker voll Ausdauer und Mut.
Trugst Du als Kind auch ein Gewehr in grüner Armschlinge?
Wenn es losging, entflog ein angebundener Stöpsel dem Lauf.
Mein Mensch, wenn ich Erinnerung singe,
Sei nicht hart und löse Dich mit mir in Tränen auf!
Denn ich habe alle Schicksale durchgemacht:Ich weiß
Das Gefühl von einsamen Harfenstimmen in Kurkapellen,
Das Gefühl von schüchternen Gouvernanten im fremden Familienkreis,
Das Gefühl von Debutanten, die sich zitternd vor den Souffleurkasten
stellen.
Ich lebte im Walde, hatte ein Bahnhofsamt,
Saß gebeugt über Kassabüchern und bediente ungeduldige Gäste.
Als Heizer stand ich vor Kesseln, das Antlitz grell überflammt,
Und als Kuli aß ich Abfall und Küchenreste.
So gehöre ich Dir und Allen.
Wolle mir, bitte, nicht widerstehn!
Oh könnte es einmal geschehn,

Dass wir uns, Bruder, in die Arme fallen!

Al lector

¡Mi único deseo, oh ser humano, es parecerme a ti!
Eres negro, acróbata o descansas todavía en el profundo abrigo materno,
Suena tu canción infantil en el patio, conduces tu balsa en la luz crepuscular,
Eres soldado o aviador lleno de perseverancia y coraje.
¿Llevabas tú de niño también un arma con una correa verde del hombro?
Cuando se disparaba salía volando un tapón atado.
¡Humano mío, cuando canto el recuerdo,
No seas duro y rompe conmigo en llanto!
Pues he sufrido todos los destinos: conozco
El sentimiento de solitarias voces de arpa en orquestas de balneario,
El sentimiento de sobrias gobernantas en círculos de familia ajenos,
El sentimiento de debutantes, que temblorosos se sitúan ante la concha del apuntador.
Viví en el bosque, trabajé en la estación,
Estuve sentado frente a libros de caja y atendí a viajeros impacientes.
Como fogonero estuve frente a la caldera, el rostro envuelto en llama viva,
Y de culi comí basura y restos de cocina.
Así te pertenezco ahora, a ti y a todos.
¡No quieras, por favor, resistirte!
¡Oh, si pudiera suceder algún día,

Que
nosotros, hermanos, lleguemos a abrazarnos!