Paz en ti mismo, paz en el mundo
Siempre lo he sabido.
Soy ese tipo con estrella que, a pesar de vivir en muchas -demasiadas- ocasiones al borde del abismo, no ha acabado estrellado.
¿Mi secreto?
Lo he reconocido en El secreto de Rhonda Byrne. Podéis encontrar por ahí película y libro en todos los idiomas imaginables.
De una forma natural siempre he sido optimista y he enfocado mi vida positivamente. Incluso en los momentos más difíciles, he sentido que no hay mal que por bien no venga. Me he rendido a mi destino y he intentado sacar buen partido de cada situación.
Quizás gracias a eso nunca me ha faltado amor, trabajo, comida, vivienda, ropa y buenos momentos para disfrutar de todo ello.
Todo lo que he deseado me ha llegado de una forma u otra.
Antes sentía cierta culpabilidad al reconocer que soy básicamente feliz. Pues bien, lo soy y me gusta compartir los buenos momentos y los éxitos con mis allegados.
Ahora deseo -y consigo- compartir mi felicidad con todo el que quiera parar un momento a leer estas líneas que no voy a alargar mucho más porque todos tenemos mucho que hacer.
Siempre hay algo que aprender y las últimas conclusiones que he sacado después de leer/ver la peli de El secreto han sido:
- Reconduciré positivamente en lo posible las situaciones negativas en lugar de intentar frenarlas. Como el judoka que aprovecha la fuerza de su oponente para neutralizarlo.
- Seguiré pensando que todo el mundo es bueno y acertaré.
- Desearé todo lo deseable y lo obtendré.
- Evitaré obsesionarme con mis miedos y miraré siempre más allá a un futuro mejor en el que se superan los obstáculos.
Bueno, hay resúmenes mejores de este libro, pero este es el mío.