Archive for December, 2006

Perdón a las víctimas

Nada, si es que son unos orgullosos redomaos.
Ni ETA ni los pinochetistas son capaces de pedir perdón a las víctimas y mostrar arrepentimiento.
Si el maltratador es tu pareja, prepárate para lo peor.
Te pedirá perdón y se mostrará arrepentido para volver a tenerte a su alcance y golpear de nuevo.
Por eso es casi preferible no escuchar palabras de disculpa y arrepentimiento de los perros rabiosos.

¿Pero las muestras de arrepentimiento iban a cambiar en algo la situación de las víctimas?

Esto me suena a cuando jugábamos al fútbol de pequeños, le metíamos un hachazo al rival más cercano y luego le ofrecíamos la mano para levantarle del suelo con un cretino “perdona, tío”.
Sí, sí, perdona, pero te quedas con la hostia.
Naturalmente y con la misma exquisita educación, nuestro rival aprovechaba la primera ocasión para devolvernos otro zapatazo en los genitales y luego nos ayudaba a recuperar la vertical con otra frase vacía de disculpa que el dolor nos empañaba en la meninges, de forma que no llegaba a ser correctamente procesada y se archivaba con un nuevo “esta te la guardo, hijo de la gran…”.

Así empezaban las peleas, un poco a lo tonto, una agresión llama a otra…
Y es que es fácil abusar del poder, casi inevitable, parece.
Para mantener el dominio, la economía, la religión y la política son escusas que “justifican” la violencia como respuesta a supuestas o patentes provocaciones por parte del rival que tememos.
Esta es con frecuencia la raíz de la opresión y la violencia.

¿Y las víctimas?
Las víctimas son un error de cálculo del agresor, que preferiría no haber dejado supervivientes que deseen su ruina.
Las víctimas son también un error calculado por el agresor prepotente que las deja como testimonio vivo de su reino de terror.
Las víctimas desean íntimamente convertirse en verdugos y “ajusticiar” a su agresor a la primera oportunidad.
Aun sin compensación, a menudo las víctimas perdonan, porque para seguir viviendo en paz hay que superar el rencor y el odio, pero no olvidan, porque la memoria es esencial para sobrevivir.

Para superar la violencia hay que neutralizar al violento.
Algunas fórmulas pacíficas para esto son la defensa, la protección de las víctimas o el aislamiento del agresor.
Sed fuertes, sed equilibrados.
A la mente en calma, el universo entero se rinde.